¿Cuántas veces nos han dicho que muchas de las teorías conspirativas, como por ejemplo las de los atentados del 11-S, eran una “locuras conspiranoicas”?

¿Hasta qué punto el mundo del periodismo y de la “divulgación científica” está corrompido por el dinero?

¿Qué tipo de miserables son los que venden su decencia y su honradez por un puñado de dólares?

Miremos la realidad tal y como es: actualmente, cualquier noticia alineada con las verdades oficiales, cualquier comentario de periodista, analista o divulgador científico y cualquier artículo en blogs o webs que defiendan los beneficios de cualquier producto o las prácticas de cualquier Gran Corporación, ha sido debidamente comprado y pagado.

No existen los estudios científicos independientes, las encuestas veraces, ni las opiniones o análisis honestos.

Toda persona que opine en un gran medio de comunicación, sea TV, radio o prensa, está a sueldo de alguno de sus múltiples amos.

Esta putrefacción abarca temáticas y aspectos amplísimos. A continuación, una sencilla infografía que muestra el proceso:

Verdad Cientifica


“Cuando el delito se multiplica, nadie quiere verlo”

Bertolt Brecht


 

Fuente: El Robot Pescador

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